smotos

Mototest -> 19/05/2017

LARRETA TESTEA LA OSET MX-10, UNA CROSS ELÉCTRICA INFANTIL QUE CORRE EN SILENCIO

Desde la madre patria nuestro gran colaborador Carlos Larreta prueba para S Motos la moto eléctrica Oset MX-10, una cross eléctrica enfocada en el público infantil que tiene muchas singularidades, partiendo por el hecho que no emite el más mínimo ruido. ¿Algún distribuidor la traerá en el futuro a Chile?

La Osset posee una Horquilla invertida DNM, con 100 mm. de recorrido y cómodo reglaje de la precarga y la extensión. y a nivel de propulsor cuenta con un motor que entrega una aceleración vigorosa. Puede funcionar hasta 90 minutos «en ausencia de enchufe»

Texto y Fotos Carlos Larreta

 

En silencio

Sin combustible, sin aceite, sin escape, con un preciso control sobre la potencia disponible… y en el más absoluto de los silencios. Así se practica el singular cross eléctrico que nos propone Oset.

En el segmento de las motos infantiles de trial animadas por propulsores eléctricos, la firma Oset es la referencia. Pero la idea de sacar también a la luz un modelo Oset cross/enduro ha ido cobrando fuerza durante los últimos años, desembocando finalmente en la gestación de esta MX-10 que acaba de pasar por nuestras manos y que, por no pocas razones, merece un detenido análisis.

La MX-10 no nace con vocación de competir y no pretende por tanto plantarle cara a la que podría ser su teórica rival, la KTM 50 SX Mini, con la cual, eso sí, comparte algunas especificaciones técnicas, como es el recorrido de la horquilla o el diámetro de los discos, aunque también resulta más ágil y ligera –Oset declara 35 kilos; KTM, 40-.

Aquí hablamos más de una moto de iniciación al cross/enduro, que en un primer momento nos induce a pensar en la veteranísima Yamaha PW50, pero las diferencias conceptuales entre una y otra montura resultan abismales y en frenada –disco versus tambor-, aceleración, recorrido de suspensión, y posibilidades de ajuste de la respuesta motriz, no hay comparación posible.

Así pues, la MX-10 diríamos que se sitúa en un acertado término medio entre la «Peewee» y la SX Mini, echando mano de lo mejor de ambas concepciones, pero aportando a la vez un peculiar sello distintivo. Un sello marcado primero por el empleo de un motor eléctrico, pero igualmente por la adopción de determinados componentes provenientes del sector de la bicicleta, cuyo máximo exponente lo encontramos en ese freno trasero mandado no por pedal sino por la acción de la mano sobre la maneta izquierda –detalle en el que sí coincide con la Yamaha-.

 

No suena, no quema, no mancha

¿Y qué significa motor eléctrico? Para empezar, muchas cosas buenas: el niño jamás se quemará con el escape, sencillamente, porque no hay escape, y, cuando arranque la moto donde no debe, tampoco será objeto de miradas furibundas, porque tampoco hay ruido ni humo. Papá, por otro lado, no se manchará las manos de gasolina, ni tampoco se acostará nunca pensando si le ha echado o no aceite a la mezcla, al tiempo que mamá comprobará con agrado que en el garaje no hay vertidos de fluidos y que al pantalón de su hijo solo hay que quitarle barro, no motas de aceite…

Pero la cosa más que buena, la ventaja verdaderamente absoluta que ofrece el propulsor de la MX-10 frente a los de la competencia, tanto de combustión como eléctricos, radica en las facilidades que brinda para ajustar la respuesta motriz a nuestros deseos. Disponemos, a tal efecto, de tres potenciómetros ocultos bajo una tapa de plástico que se retira fácilmente y queda ubicada tras la columna de dirección. Los parámetros sobre los que éstos actúan, Oset los denomina Response -inmediatez de respuesta al giro del puño derecho-, Power -potencia que se quiere liberar-, y Speed –velocidad de la moto-.

Con esta poderosa herramienta en mano, el rango de utilización de la moto se amplia de forma drástica. Tanto como para incluso poder pasar por alto los teóricos límites de edad –de 4 a 7 años- en los que supuestamente habría de moverse el destinatario de la MX-10.

«Cerrando» los tres potenciómetros por completo, tenemos a nuestra disposición una moto que se mueve a ritmo de «padre andando al lado de ella», idónea por tanto para quienes jamás se han subido antes en una. Mínimas prestaciones, máxima seguridad, sustos cero. ¿Que por el contrario nuestro pequeño piloto ya tiene experiencia, habilidad, cuerpo y soltura suficientes como para jugar al motocross o al enduro? No problem. Trasteamos con los mencionados potenciómetros y dejamos en sus manos «otra» moto totalmente diferente. Bastará, finalmente, con girar «todo a la derecha» para dotar a la Oset de una aceleración inicial fulgurante.

 

Frenando a dos manos

Para nuestra prueba en particular, contamos con la colaboración de Juan Izaguirre, un piloto bien habituado a las KTM de gasolina, pero que se subía por vez primera en una moto de propulsión eléctrica. Una vez superado ese escollo inicial que supone el tener que actuar sobre el freno trasero con la mano en lugar de con el pie, Juan se lanzará por la pista mostrando desde el principio una total confianza en la moto, de la que afirma apreciar especialmente el comportamiento de frenos y suspensiones. La frenada, en efecto, ofrece un tacto y una potencia intachables, en tanto que la horquilla invertida DNM, con regulación de la precarga en la barra izquierda y del rebote en la derecha, trabaja aceptablemente –mejor que el amortiguador- y disfruta, como ya hemos señalado, de los mismos 100 mm. de recorrido que la WP montada en la KTM 50 SX Mini.

La MX-10 viene equipada con unos sólidos reposapiés –no siempre es así en las motos infantiles-, llave de contacto, un dispositivo «hombre a tierra», un protector blando de tipo bici para la potencia y el manillar -que, por cierto, se antoja más trialero que crossero-, y un indicador luminoso del nivel de la batería junto al puño del acelerador. ¿Que cuánto dura la batería? No hay una única respuesta. El peso del piloto, la propia configuración de los potenciómetros, el tipo de uso… son variables que determinan la duración «de la fiesta», pero, con todo y con ello, hablar de una autonomía de entre 60 y 90 minutos no resulta en absoluto descabellado.

Señalar, por último, que el precio de venta al público de la MX-10, 2.999 euros, la sitúa unos 300 euros por debajo de la KTM, y a considerable distancia de la Yamaha PW -solo 1.640 euros-. A favor de la Oset, eso sí, señalar el ahorro que trae consigo, en dinero y en tiempo, la inexistencia de tareas de mantenimiento del motor: aquí no hay cambios de aceite, no hay pistones sometidos a desgaste… y, al menos teóricamente, se le presuponen más años de vida.

 

FICHA TÉCNICA 

Precio: 2.999 euros.

Motor

Eléctrico Oset DC 1400 w. Batería de litio de 48 v y 20 Ah –opcionalmente, 22,5 y 25 Ah-. Alimentación por cargador de batería. Puesta en funcionamiento mediante llave de contacto.

Parte ciclo

Chasis de doble cuna en acero.

Horquilla invertida DNM con barras de 35 mm. de diámetro y 100 mm. de recorrido. Amortiguador DNM con 100 mm. de recorrido.

Frenos de disco de 160 mm. de diámetro, con bomba y pinza Alhonga, en ambos trenes.

Medidas y pesos

Altura máxima: 770 mm.

Altura del asiento: 550 mm.

Distancia entre ejes: 725 mm.

Distancia al suelo: 145 mm.

Peso declarado con batería: 35 kg.

Neumáticos: Innova 2,50 x 10 y 3,00 x 10.

La sección de comentarios es abierta, las opiniones publicadas son de responsabilidad de quien las emite. Smotos.cl no se responsabiliza de ellas.
Ingresar >
Nuevo usuario

Síguenos en:

Revista SMotos

Argomedo 376 - Santiago de Chile / Fonos: (+56 2) 2635 4489 - (+56 2) 2222 0594

síguenos en:

Powered by: Quacrom.com