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Dakar -> 20/12/2016

COLOMBIANO MATTO MORENO NARRA LOS SUPLICIOS QUE VIVE UN AMATEUR EN EL DAKAR

Todos sabemos que el Rally Dakar saca a relucir todo el espíritu combativo de los pilotos, pero si para los pilotos de punta la exigencia es alta, imagínense la dureza que debe afrontar un rider amateur que no tiene la experiencia ni el soporte técnico de los equipos de punta. Para ellos el Dakar se transforma en un verdadero martirio, tal como lo bien sabe el colombiano Matteo Moreno quien, a días de disputar la edición 2017, narra sus duras experiencias en la prueba off road más famosa del planeta.

El colombiano está anotado para disputar la edición 2017 del Dakar.

Fuente: elcolombiano.com

"Maldita sea, no fui capaz. Eso fue lo primero que dije cuando me vi obligado a retirarme del Rally Dakar 2015.

El golpe mental fue más doloroso que el que recibió mi cuerpo. No me preocupé ni siquiera por mí, yo quería seguir, yo tenía pila para hacerlo, pero humanamente no podía.

Cuando un camión me auxilió, les dije a sus pilotos: bueno papitos, colabórenme y continuemos que queda carrera como un verraco. Pero mi cuerpo estaba destrozado. Cuando fui a pararme me dí cuenta de lo aporreado que estaba. De hecho la moto quedó inservible.

Era la sexta etapa de la competencia, transitaba por Chile. Un día para el olvido.

Primero auxilié a un piloto herido. Perdí un tiempo con él mientras esperaba que los paramédicos lo recogieran. Minutos después la moto tuvo una falla. Se me rompió el radiador de aceite. Lo que no me explico fue cómo la arreglé y la puse a funcionar pues solo tenía herramientas de bolsillo.

Fueron seis horas de mecánica y me estaba cogiendo la noche. Me tocó parar varios carros para que me regalaran aceite. Uno de ellos lo hizo. Poco pero suficiente para continuar en la brega.

Luego, un carro de la organización, me dio más, como también comida.

Ya motivado, me cambié de gafas, guantes y proseguí, faltaban cerca de 150 kilómetros para llegar a la meta. Iba a gran velocidad, y buscando la navegación me descuidé; la moto golpeó una roca y me tiró al piso. Sufrí varias fracturas, me tuvieron que recoger en helicóptero. De hecho, y días después en el hospital, a mi esposa, Catalina, le tocó viajar a Chile a acompañarme. Estaba impedido de movimiento y tenía neumotórax.

Ese momento lo he revivido durante semanas y siempre cuento la historia. Lo hago para recordar lo duro que es el Dakar, que es como tocar la puerta del infierno.

El solo hecho de tomar la largada es una medalla de bronce; la de plata es llegar a la meta y el oro retornar a la carrera.

Se sufre demasiado. En lo previo, uno se vuelve un catador de tinto, de oficina en oficina, tratando de vender el proyecto para recoger el dinero que se necesita.

También es difícil la preparación. Yo no voy a un gimnasio a las 6:00 de la mañana para tener una experiencia estética sino porque quiero tener más fuerza para afrontar el desafío.

A la vez, ya en carrera, la dimensión del desierto es difícil de entender. Hay soledad, frío, el calor es intenso, se aguanta hambre, hay sed. Esta carrera la han denominado la Fórmula Uno del desierto, es tan dura correrla como escalar el Everest.

De hecho, en la segunda etapa de ese Rally tuve tanta deshidratación que me empezó a salir sangre por la nariz y a tener incontinencia. Como no hay agua en el cuerpo, no se orina tampoco.

A mis 39 años, la satisfacción que me genera correrlo no solo es deportiva. Representar a mi país también es una prioridad y más cuando se trata de dejar un legado. Siempre llevo un mensaje en la bandera. El de 2015 fue “Paz, pero paz”. Para 2017 será “Colombia”, para que el mundo no nos siga llamando Culumbia.

¿Por qué vuelvo al Dakar? porque sé que sí se puede llegar lejos, como lo hice en 2014 cuando, antes de que se me fundiera el motor iba en el puesto 37 (algo sensacional).

Y que pese a que al día siguiente, en el orden de carrera, uno se siente como un champiñón mirando hacia atrás y ve a todos esos rottweiler uno cree que se lo van a comer vivo".

Ahora estoy tranquilo, con un corazón y mente fuertes. Estoy dispuesto a dejar más huella en la meca del motociclismo deportivo off road. Llegar allí será un logro, terminarlo, una conquista.


 

 

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