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Actividades Nacionales -> 26/11/2016

EL VII VESPA GIORNO CONGREGÓ A MÁS DE UN CENTENAR DE ESTAS MOTITOS DE PELÍCULA

Quienes bajaban o subían este sábado por el camino hacia Farellones, no podían creerlo...Una impactante caravana de las míticas motos Vespa los acompañaban. Esas mismas scooters que han sido protagonistas de la pantalla grande en películas como "La Intérprete", "Vacaciones en Roma", "102 Dálmatas", "American Graffiti" , "Caro Diario", "Amanece que no es poco" o "Alfie". Se trataba del VII Vespa Giorno, organizado año tras año con gran éxito por Gildemeister, representante de la máquina italiana en Chile.

Como es lógico en una actividad masiva, las Vespa se mezclaron con autos y micros, pero no hubo problemas y sí muchos comentarios positivos de quienes vieron pasar la caravana de míticas motos

Fotos : Claudio "Látigo" Morales


Punto de reunión : Local Gildemeister en Vitacura

Fuera del entusiasmo que ponen los dueños de Vespa en esta reunión anual (algunos de ellos vestidos elegantemente para la ocasión u otros mostrando sus joyitas antiguas), es bueno señalar que esta séptima edición coincidió con los 70 años de Vespa, cuya trayectoria la hace reconocida en todo el planeta.

La actividad por las calles del Gran Santiago, con salida desde el local de Vitacura y llegando a los faldeos de Farellos, fue encabezada por Benjamín Band, Gerente de Motos Gildemeister.


Benjamín Band explicando al numeroso grupo de moteros la actividad y objetivos del día

Entre medio de la historia de las Vespa, intercalamos fotografías de nuestro paparazzi Claudio Morales...

LA “BELLA VESPA”

Prensa Panisello & Asociados 

Hablar de Vespa en cualquier lugar del mundo, es sinónimo de historia, diseño, calidad,  vanguardia, tradición italiana, y ante todo de una motocicleta que es un mucho más que una scooter. Cómo nació exactamente el nombre de Vespa es algo que no se sabe con certeza, pero la leyenda asegura que surgió de la exclamación del dueño de la empresa Piaggio, Enrico, al ver la propuesta de un  modelo que le presentó el ingeniero aeronáutico Corradino D´Ascaniole. Al ver el modelo, el dueño de la marca Piaggio abría exclamado: "Bello, sembra una vespa" (Bello, parece una avispa), haciendo alusión a la parte engrosada trasera donde va la rueda y el motor, conectada por una delgada pisadera a la parte delantera, donde las manillas del volante dan la impresión de ser las antenas del insecto.


Guillermo Muñoz, Germán Richter, Alexis Lewkowcz y Iaian Shields con una Vespa de los años '70 edición limitada 

Así habría nacido Vespa, bautizada con el nombre preciso, pues alude a un insecto simpático, individualista, independiente, amante de la naturaleza, tal como el aspecto que proyecta la moto cuando  se mueve velozmente, sin pausa y por todas partes del mundo.


Modelos de película, sin duda

De esta forma, nacida en 1946, Vespa forma parte de la historia italiana para todos los efectos, partiendo por sus orígenes que la situaron como un ejemplo de estrategia de reconstrucción. Lo anterior, pues Enrico Piaggio poseía una empresa heredada por su padre Rinaldo, absolutamente destruida por la guerra y del todo inadecuada para los nuevos tiempos de paz, y por lo mismo,  sus perspectivas en un país con una economía inexistente para aquel entonces, eran casi nulas. Sin embargo, y contra todo pronóstico, Vespa fue un verdadero gran descubrimiento: un vehículo para el transporte urbano y también para un pequeño viaje. Era la solución individual perfecta al problema de la movilización.

Así, en abril de 1946 en el club de golf de Roma, se presentaron los primeros 15 ejemplares que salieron del establecimiento de Pontedera, diseñados por el ingeniero Renzo Spolti y bautizados con el nombre de Paperino (patito en italiano). Se trataba de un medio de transporte cómodo, de fácil manejo y barato. La primera Vespa era un verdadero utilitario de dos ruedas, un vehículo que no era una incómoda y ruidosa motocicleta, sino que emanaba clase y elegancia al primer vistazo.


Caravana por Estoril y también por Avda. Las Condes

Más adelante, su producción de cilindrada más pequeña, la Vespa 50, fue acompañada con la ley que permitía manejar sin licencia y sin patente, estableciéndose como un icono mundial del mundo juvenil. Asimismo, los primeros síntomas de la contaminación y las fuertes campañas ideológicas en contra de toda forma de daño al medioambiente, llevaron a ver en Vespa un gran antídoto.


Subiendo Farellones

Por esto, Vespa se transformó fácilmente en un mito: un mito obrero, un mito de rescate, familiar para las jóvenes parejas, y en definitiva un mito de libertad al interior de una sociedad trabajadora y optimista. Ese mismo mito que se expandió a los periodos sucesivos de la Europa de esos años, la del boom o la de la renovación generacional de los años 60, logrando ser hasta el día de hoy un objeto de diseño y culto.


La foto irrenunciable. Todo el grupo Vespa fotografiándose a los pies de Farellones

Además, todos estos hitos en la historia de Vespa fueron acompañados de mensajes publicitarios de profundo contenido social y especies de anticipos de un sentir "político" común, condimentos más bien insólitos en la historia de la industria italiana, llegando a ser un icono trasversal en edades, géneros y clases sociales.


Pedro Guevara y una selfie para inmortalizar la pinta y el Vespa Giorno


Mauricio y Benjamín Figari en un modelito 1957


Radislav y Catalina Biskupovic en su máquina 1998


Siempre al lado de la marca italiana : Manuel Cordero, Jorge Varas y Pedro Guevara


El Benja Band y su grupo de ejecutivos Gildemeister Motos

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