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Mototest -> 22/08/2014

PRUEBA HONDA CB 500 X: EL EQUILIBRIO PERFECTO

El segmento multipropósito es el que más adeptos genera entre la comunidad motoquera mundial. Sus virtudes son muchas, pero uno de sus inconvenientes son sus altos valores, tamaños, pesos, y a veces complejidad en su conducción. Sin embargo, Honda con este modelo (CB500X) ha conjugado sencillez en su diseño, amabilidad de manejo, un moderado consumo de bencina y sobretodo un precio bastante razonable para este tipo de motos, lo que la hace sumamente competitiva en las rutas y en la economía del piloto.

Honda acertó con esta CB X 500 si su propósito era una moto dual, simple, económica y apta para un mayor rango de pilotos.

Por Sebastián Ahlers V.

El mundo de las motos duales o trail generalmente estaba tomado por marcas europeas, que por años han marcado pauta en este segmento, sin embargo, en Japón no se habían quedado atrás en este nicho, y en más de una oportunidad nos han sorprendido con modelos que han sido tremendamente exitosos a nivel mundial. No obstante, este tipo de máquinas siempre había estado restringido a un público con un buen nivel económico y una gran experiencia sobre una motocicleta, lo que traía como consecuencia que las multipropósito fueran naves para unos pocos dentro del universo de las dos ruedas: a pesar de los altos valores, las ventas igual estaban aseguradas con el público de siempre. Ante este panorama, los ingenieros de Honda buscaron revertir esta situación con modelos que entraran de lleno a competir en este mercado, y a su vez ampliarlo a nuevos consumidores. . . y con la CB500X  acertaron.

En términos globales evoca a motos de origen europeo, sin embargo, rasgos más particulares denotan el origen nipón de esta máquina: un carenado más deportivo.

Aquí hablamos de una máquina que nada tiene que envidiarle a sus pares centroeuropeas, pero a un costo mucho más bajo, y con una conducción apta para pilotos que provienen de cilindradas más pequeñas y buscan dar el salto a algo más grande. Para esto la fábrica del “Ala Dorada”, diseñó un vehículo con la electrónica justa, sin gadgets que encarezcan el precio, pero tampoco lo dejen mal equipado.

A la CB 500 X  la dotaron de un motor de 471 cc, con dos cilindros paralelos, que le otorgan fuerza y suavidad en la conducción (no vibra, incluso a altas velocidades), logrando desarrollar 46 CV a las 8.500 RPMs. A eso se suman seis velocidades y un estanque con capacidad para más de 15 litros. Asimismo, como ya es costumbre en la ingeniería actual, el corazón de esta nave es alimentada por inyección electrónica y enfriada por líquido.

Asimismo, su  transmisión es por cadena; simple y fiable, si consideramos que también está pensada para rutas de tierra. En esa línea outdoor, tiene un espacio libre del suelo de 27 centímetros, y su cárter va cubierto con una pieza de un resistente polímero. Sus frenos son unos Nissin de disco en ambas ruedas, los cuales hacen su trabajo sin problemas, ni brusquedades.

Su amortiguación está compuesta en la parte delantera de dos horquillas convencionales, que tienen el recorrido justo para las rutas fuera del asfalto, y atrás monta un poderoso monoamortiguador, que recibe eficientemente los baches del camino. Su diseño evoca a las grandes máquinas europeas de este segmento, pero los nipones pusieron algo de su impronta en sus líneas: la agresividad y deportividad están presentes en sus rasgos, dejando en claro que su fuerte son los largos viajes por carreteras pavimentadas.

La electrónica en este modelo queda de manifiesto en su tablero 100 % digital, el cual es bastante completo y fácil de leer: cuenta RPMs, dos odómetros, un indicador de bencina muy exacto, reloj horario, guía de gasto de bencina por recorrido, entre otros especificadores. Pero no tiene indicador de marcha engranada, detalle muy útil, especialmente en la conducción urbana. En tanto, trae un sistema anti robo denominado H.i.S.S. el cual impide hacer andar la moto sin su llave original, y si esta se llegase a perder, hay que encargar otra a la mismísima Honda Japón, ya que tampoco se puede copiar.

El tablero totalmente digital es simple, de fácil lectura y bastante completo.

 

Esta Honda monta un motor robusto y sencillo.

 

Frenos Nissin: un disco simple en cada rueda. Frenan bien, pero sin brusquedades.

A fondo con la CB 500 X

 Al subirse a este vehículo se siente grande, alto, pero no pesado (196 kilos), asimismo, una vez acostumbrado a su asiento que está a 81 centímetros del suelo, me doy cuenta que llego  al piso  con ambos pies (mido 1,75); la clave de esto es la unión entre estanque y asentaderas, la cual es estrecha y permite esta proeza para los más bajos.

Asimismo el hecho de tener un amplio y alargado espacio para el rider, permite acoger sin incomodidades a conductores de tallas altas. En marcha esta nueva entrega de Honda se mueve con una soltura y agilidad impresionantes, dejando en claro que hay una muy buena relación peso – tamaño.

En plena ciudad, en lugares tan congestionados como Patronato, Mapocho, Santiago Centro se mueve muy fácil, como una nave de menor cilindrada, además, por su porte y altura, se impone y genera respeto entre los automovilistas capitalinos. Con esta experiencia santiaguina en hora peak puedo concluir que es una excelente alternativa para movilizarse a diario dentro de la urbe, además para su cilindrada su consumo de bencina es bastante bueno: entre 25 - 30 K/L.

Su manejo en carretera a velocidades legales es agradable, ya que en todo momento se percibe muy estable, y tragar kilómetros sobre su asiento es casi un juego. Su carenado y parabrisas protege bien del golpe del viento, pero ya sobre los 130 k/H, las turbulencias producto de la velocidad se sienten con fuerza a la altura de los hombros y la cabeza. Este detalle que se soluciona instalando una cúpula más alta; es muy fácil, los anclajes vienen listos para este fin.

Pero como no solo de asfalto vive esta CB500X, busqué tierra y la encontré en los Altos de Cantillana en la Provincia del Maipo. Subimos por una cuesta que se interna por el cordón montañoso del mismo nombre, por una superficie ripiada, con numerosas curvas y baches suaves. Si bien esta máquina fue pensada para un enduro liviano, en la práctica, todos sabemos que este tipo de motos llegan lejos, todo va en la destreza de su piloto y esta Honda no es la excepción: se mostró dócil en ese tipo de terreno y en senderos en medio de bosques, demostrando que su polivalencia es real.

Esta es una máquina bastante versátil: muy maniobrable en ciudad, rápida y estable en carretera y caminos secundarios. Es ideal para viajar.

Por los Altos de Cantillana en Aculeo. Es una trail liviana, que tiene un gran comportamiento fuera del asfalto.

No solo tiene la apariencia de multipropósito, es una moto dual de tomo y lomo: asfalto y tierra le van muy bien.

Finalmente podemos concluir que esta nueva entrega de la fábrica de Hamamatsu es una excelente alternativa para aquellos riders que buscan múltiples atributos en un solo vehículo: es ideal para viajar, moverse por la ciudad o internarse por el campo, esta moto siempre te invitará a que la lleves donde tú quieras. ¿Cuál será el escenario de tu próxima salida?

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