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Mototest -> 11/06/2014

TEST YAMAHA BOLT: PURO ROCK AND ROLL DE LA VIEJA ESCUELA

Los ingenieros de Yamaha nuevamente nos sorprenden con esta nueva máquina que recrea el custom yankie más puro; es simple, minimalista, de líneas clásicas, motor grande y fuerte; una moto robusta, que a su paso no deja a nadie indiferente, genera respeto en las calles y simplemente transmite “ese algo”, que han hecho de las chopers modelos incombustibles al paso de los años. Y Smotos se subió a ella, recorrió las calles de Santiago y la Región Metropolitana para impregnarnos de la esencia de esta chica ruda que exuda testosterona.

Una excelente moto custom de Yamaha, que para los más puristas se acerca a una Bobber

Por Sebastián Ahlers V.

 

El último integrante de la tradicional y noble familia Vstar es esta Bolt, que fue concebida en Estados Unidos, pero reinterpretada y construida en Japón. ¿Por qué?, la finalidad de su diseño fue enamorar al motorista norteamericano que no concibe una moto bajo otros parámetros que no sean los chopers: con motores Vtwin, manillar amplio, estriberas adelantadas y estanque de bencina en forma de gota.

 

Esta nueva entrega de la firma de los diapasones recreó de manera formidable el ADN e custom, ya que en este vehículo se reúnen armónicamente los elementos necesarios para dar vida a ese estilo, que tiene fans incondicionales en los cinco continentes. Es que el cine, el rock, la literatura, le han entregado una aura divina a estas máquinas; a pesar de ser muchas veces grandes, pesadas y por ende, más lentas que sus pares más deportivas, generan fidelidades incorrompibles al paso del tiempo.Ya en términos estéticos esta máquina es renovada los japoneses quienes le imprimieron su propio sello: pasaron por alto los abundantes cromados típicos de estos modelos, y los reemplazaron por un color negro mate, que le entrega mayor fuerza y sobriedad al conjunto, como también un look único dentro del segmento.

 
Esta Bolt se luce por donde quiera que pase

 

Asimismo, su escape es un verdadero cañón, que ronca fuerte, pero sin llegar a ser molesto. Su asiento es pequeño, revestido en cuero y, a pesar de sus dimesiones, es bastante cómodo, especialmente en la urbe. Otra de su características son unos puños bastante gruesos, aptos para manos grandes. En tanto, su velocímetro, totalmente digital, cuenta con solo con lo básico: luz de neutro, cuentakilómetros, intermitentes, indicador de luces altas y bajas. Es un bello reloj, el cual al ser electrónico se le podría haber incorporado mayor información, como un indicador de marchas, la hora, nivel de combustible, entre otros detalles muy útiles en el día a día.

 
Un reloj digital que es una conseción tecnológica para una moto de corte clásica

 

En términos mecánicos, su motor bicilíndrico en V  de 950 CC, inyectado y enfriado por aire, desarrolla 54 caballos de fuerza, los cuales son entregados progresivamente, de manera suave, logrando una conducción agradable, con las vibraciones justas, que no alcanzan a ser incómodas, pero que le entregan una personalidad avasalladora.Su transmisión es por correa dentada, lo que disminuye las mantenciones. Posee un estanque de combustible de 12 litros, y frenos de disco en ambas ruedas para detener efectivamente sus casi 260 kilos de peso.

 
El alma de esta máquina es un motor bicilíndrico en V enfriado por aire: simple y confiable. 

 

RODANDO POR SANTIAGO

Cuando fue estrenada en nuestro país, a mediados de marzo de este año, la catalogaron como una nave mayormente urbana, algo que personalmente me generó mucho ruido, tanto por sus dimensiones como por su cilindrada, ya que para la urbe el concepto más arraigado es un scooter, o un vehículo pequeño y barato, que no supere los 200 cc. No obstante, su esencia en el papel, son las calles. Así lo demostraba su catálogo oficial.

Al subirme en el modelo que me facilitó Yamaimport, inmediatamente tuve la sensación de una nave para hombres de espaldas firmes, brazos largos y manos fuertes. Y durante el recorrido esa percepción cobró pleno valor. Girar la llave de encendido le dio vida a un motor que roncaba fuerte y claro, denotando gran potencia en su interior. Ya colocar la primera marcha y pasar el resto fue como disparar un revólver de grueso calibre:se notaba una caja de cambios sólida, con cinco velocidades muy marcadas entre si, sin puntos medios.

Empezamos la prueba bajando por Avenida Las Condes una mañana de día hábil con un tráfico moderado; en medio de ese escenario su manejo era suave y simple, con gran prestancia, llamando la atención de los automovilistas, que en los semáforos bajaban la ventanilla de sus autos para contemplarla y escucharla mejor. Sin duda era como andar con una niña bonita a tu lado. Al ir acercándome al centro de Providencia, la congestión fue haciéndose cada vez mayor, obligándome a mantener una bajísima velocidad; allí bajo ese panorama la Bolt, a pesar de su más de 250 kilos, se movía bien, su ciclística era buena, con aplomo y agilidad. Con pocos kilómetros recorridos, ya comenzaba a acostumbrarme a  ella, sintiendo que aún tenía mucho más por entregarme.

 
Es una moto urbana, grande, con estilo, que se desenvuelve perfectamente por las congestinadas calles santiaguinas. 

 

Probé su capacidad de aceleración en las esquinas: tiene empuje y con destreza rápidamente cogía velocidad, logrando dejar muuuy atrás al resto de los autos. Si fuera más liviana, simplemente volaría. Una vez en el centro de Santiago, enfilé por la Autopista del Sol en dirección a la comuna de Peñaflor. Ya en carretera, su comportamiento fue constante, y recién sobre los 80 kilómetros por hora me empezó a pedir la cuarta. A cien, iba relajada, no vibraba, y tenía para dar mucho más. No obstante, no pasé de los 120 k/h, ya que al no tener ningún tipo de protección aeródinámica, la masa de viento se tornaba muy molesta, afectando la conducción. Un detalle que se soluciona colocándole un parabrisas, que haga juego con su look. En curvas funciona, responde, pero lo suyo es ir relajada, disfrutando de los paisajes y llamando la atención de transeúntes y automovilistas.

 
Sus lineas agradarán a los más choperos. Además, su comportamiento en carretera es muy agradable. 

 

De vuelta en Santiago, nuevamente nos internamos por el tráfico de la tarde; lento y trabado, y a pesar de ese inconveniente, esta moto sabía comportarse y mantenerte atento: el ronco sonido de su motor me despabilaba y marcaba territorio entre los demás conductores. Después de esta experiencia pude concluir que SI es posible tener una moto grande para moverse dentro de la urbe, sin que sus dimensiones te juegen en contra. Además, esta máquina está muy buena para empezar a internarse en el universo de las grandes cilindradas.

Asimismo, es totalmente personalizable:Yamaha tiene todos los accesorios necesarios para armar la motocicleta custom que siempre soñaste.

 

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