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Mototest -> 09/05/2014

TEST SUZUKI INAZUMA 250 S: BUQUE INSIGNIA QUE SURCA CALLES Y CARRETERAS

Derco nos impactó con el buque insignia de la familia de las Suzuki Inazuma: la 250 S, un modelo con una clara vocación sport y rutera, que sorprende con su estética de una gran Touring y amabilidad en su conducción y a un valor muy razonable 3.399.000 (valor lanzamiento).

La Suzuki Inazuma 250S respondió a cabalidad durante nuestro test por la Provincia de Melipilla.

Por Sebastián Ahlers V.

Al parecer están quedando atrás los tiempos en que conseguir una motocicleta en Chile a un valor razonable era sinónimo de máquinas de cilindradas que no superaban los 125 o 150 cc, con un fuerza no superior a los 12 HP, solo carburadas, equipadas con “lo justo” y una estética “cuestionable” por los conductores más críticos.  Ahora la competencia lentamente se ha tornado más tenaz: cada vez contamos con mejores naves en pequeña, mediana y gran cilindrada. Y dentro de esta nueva camada ingresa la nueva Suzuki Inazuma 250 S, la cual  a simple vista llama profundamente la atención, y al conducirla, seduce por su comodidad, performance y maniobrabilidad.

En términos visuales, esta Inazuma destaca por su gran carenado, el cual le otorga gran parte de su personalidad: da la apariencia de un vehículo de mayor peso y motor, dejando en claro su inspiración de moto viajera, con un diseño que a ratos evoca a las grandes motos policiales y a la mismísima V-Strom. La excelente protección aerodinámica (carenado) se incorpora de manera muy armoniosa al resto del vehículo, y se percibe plenamente como parte de este. Esta estructura alberga el foco principal, el cual es un solo faro grande, y las luces intermitentes, las cuales son parte del mismo conjunto. En tanto, el parabrisas, es fabricado en un policarbonato  ambar, lo que reduce el reflejo para el chofer y contribuye a protegerlo efectivamente del impacto del viento.


Una máquina que destaca dentro del segmento 250 cc: su motor y apariencia no dejan indiferente.

Por su parte, el tablero de instrumentos, el cual es bastante completo: indicador de RPMs  análogo. En tanto, el velocímetro, cuadro de marchas y nivel de combustible son totalmente digitales. También incluye  indicador de temperatura de motor y hazards o luces de estacionamiento, algo que no vemos en muchas motos. Sin embargo, extrañé un reloj con la hora, detalle que si trae incorporado el equipamiento de su prima menor, la GS 150R.


El carenado cumple muy bien su función. Y es un “plus” respecto a otras motos de semejante cilindrada. 

El conjunto asiento - estanque - estriberas también resulta muy cómodo para los que medimos sobre un metro setenta de estatura, logrando una posición de manejo relajada, firme, con una buena visual desde su asiento, el cual está a 78 centímetros del suelo, y que además tiene la anchura justa para quedar bien sentados, pero sin perder maniobrabilidad. 


Su tablero es bastante completo, sin embargo, extrañamos un reloj indicador de hora.

Me llamó la atención lo atractivo de sus dos escapes cromados: cada uno va instalado a un costado de la moto, detalle que muchos fabricantes actuales han pasado por alto. Sin embargo, con la palanca del freno trasero los diseñadores nipones no se complicaron e instalaron una exactamente igual a la de cambios. Un detalle que en términos mecánicos no afecta en nada.


El resultado de la ingeniería nipona es una máquina confortable y bastante dócil.

 


Motor y escapes: un conjunto armonioso en términos mecánicos y estéticos. 

 

Y NOS FUIMOS DE PRUEBAS

La máquina que entregó Derco a Smotos estaba completamente nueva, recién sacada del embalaje, aún con los plásticos protectores y sin ninguna unidad comercializada. Una vez armada, con estanque lleno, agua en el radiador y ajustadas las piezas movibles como los espejos, la pusimos en marcha. Su motor bicilindrico de 250 CC, alimentado por inyección electrónica y enfriado por líquido,  es bastante suave y silencioso, no se sienten vibraciones y entrega una potencia declarada de 24 HP a las 8.500 RPMS. Su aceleración es amigable, debido a que entrega velocidad de manera rápida, pero no brusca, y es simple llegar a sobrepasar los cien kilómetros por hora en pocos segundos, pero lo hace sin violencia ni tirones que puedan asustar al rider.


Personal de Derco armando la moto antes de la prueba.

Si bien pesa en seco 183 kilos, estos si se sienten al moverla con el cuerpo, pero al colocar la primera marcha y movernos a muy baja velocidad, este “sobrepeso” desaparece casi por completo,  ya que para ser relativamente “pesada”, es una moto que tiene una ciclística semejante a la de una máquina de 125 cc: por las saturadas calles santiaguinas se movía con total soltura, y era realmente fácil llevarla a un bajísimo ritmo, como también esquivar baches y autos, algo que me sorprendió gratamente, porque no esperaba tanta maniobrabilidad en un vehículo de sus dimensiones en arterias altamente congestionadas. Salí de las oficinas de Derco en Quilicura con dirección a Curacaví,  tomando calles convencionales: la caletera de Vespucio Norte, Mapocho, Balmaceda, Matucana, Alameda, Ruta 68; allí la Inazuma respondió plenamente a la dualidad Urbano- Turismo, planteándose también como una nave muy apta para trasladarse a diario dentro de Santiago. Saliendo de la capital fácilmente llegué a los 120 kilómetros por hora a las nueve mil RPMs. Unos segundos después y ya en pleno camino a Viña del Mar, logré los 130 K/H a las diez mil RPMs, y aún quedaba un amplio margen de aceleración. A esa velocidad, y con poco viento en contra, se sentía una conducción muy estable y su motor tranquilo, ya que su sexta marcha le otorga ese respiro adicional para mantener puntas altas. Por su parte su amortiguación, compuesta adelante por dos horquillas convencionales y atrás un monoamortiguador, hacen un gran trabajo al otorgar la densidad justa.


De pruebas por la Provincia de Melipilla.

Desde Curacaví tomé un camino con muchas curvas para dirigirme hacia Melipilla. Allí, en medio de solitarios y trabados senderos, la moto cumplió plenamente: era liviana y simple tumbarla rápidamente en los giros, además sus anchos neumáticos deportivos otorgaban estabilidad y seguridad. Una vez en la Autopista del Sol me dirigí rumbo a Santiago por esa vía. Nuevamente su motor bastante inquieto y divertido, me entregó gran parte de su potencial, develando su espíritu deportivo. De vuelta en la ciudad y con más tráfico, pude probar bien la eficacia de sus frenos de disco en ambas ruedas: frenan bien, no son extremadamente potentes, pero sí muy precisos. Cumplen y dan seguridad.

Esta Suzuki Inazuma 250 S, cautivará el corazón de muchos viajeros chilenos, que buscan una máquina fiel, ágil y rápida a un precio mucho más asequible que las costosas Grand Touring. 

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